Mi huerto

A finales de invierno y con mucho trabajo, transformé el huerto en esta maravilla. Al final quedaron tres bancales de 6m y dos bancales de 5m, muy monos todos ellos, aunque con lo que me sentí más orgulloso fue con los quilos de paja que eché entre medio para evitar la aparición de hierbas adventicias. Deambulaba entre los bancales por el simple deleite del crujir de la paja seca entre las zapatillas y su estéril comportamiento.

huerto vista esteA finales de verano la historia es bien distinta y la conclusión es la siguiente: las hierbas adventicias son, efectivamente, malas hierbas. Pero no malas en el sentido que son perjudiciales para el huerto o sus vegetales, que es en lo que la gente se fija.

El término con las que se las identifica no está puesto a la babalá. Quien fuese que así las bautizó era un maldito genio. Malas, de malas putas. Puto genio. Crecen como les da la gana. Que les pones cartón, porque si no les toca el sol a las semillas no germinan… una mierda, nacen, crecen y se lo cargan; ¿paja?, no me hagas reír.

En fin, da igual. Ya no quiero hablar más de la hierba.

Por lo que respecta al huerto, ha sido un mal verano. Al principio cayó demasiada lluvia y por muchos intentos de paliar los efectos de la humedad, a la larga, es inevitable que el huerto se resienta. A mediados de septiembre ya casi no hay nada que meterse a la boca en el huerto. Las tomateras las he arrancado todas ya; no nacían tomates sino frutos desagradables de ver. Esta semana he comido una berenjena blanca, un calabacín, dos o tres fresas y dos o tres frambuesas.

Lo que estoy haciendo, en consecuencia, es preparar el terreno de cara al invierno. Será el primero en que cultive el huerto y no sé como irá, pero no voy a dejarlo yermo y esperar el año que viene. Entre esta semana y la que viene plantaré todo lo que pueda, y luego me quedarán algunas cosas a plantar en noviembre y finales de año.

Dejo la planificación que mi hice:

Planificación del huerto a cuatro años

El huerto no fue un tema de mi predilección hasta hace dos años. Aunque tuve toda la vida la vocación de mi abuelo para inspirarme no fue hasta que él perdió sus fuerzas que yo saqué las mías. Tarde, como siempre, pero a tiempo.

La cuestión es que vinieron, y veo el blog como una oportunidad para, mediante la escritura, aprender de alguna manera todo aquello que mi abuelo no tuvo tiempo de transmitir. No sé si tiene mucho sentido.

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